La reformulación de cuentas anuales

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En ocasiones, un nuevo escenario lo cambia todo y las empresas deben tomar medidas; es el caso, por ejemplo, de una empresa que tenía proveedores en Ucrania que le suministraban materias primas a muy buenos precios, pero a la que la guerra ha trastocado su negocio: en 2022 está sufriendo falta de suministros o un importante aumento del coste de éstos, de forma que su situación actual ya no tiene nada que ver con la que reflejaban las cuentas a 31 de diciembre, cuando cerró el ejercicio. Pues bien, es posible que esta empresa tenga que reformular sus cuentas.

Hechos posteriores

Entre la formulación de las cuentas (dentro de los tres primeros meses tras el cierre del ejercicio) y su aprobación (como máximo seis meses después de dicho cierre) pueden acontecer hechos o riesgos que afecten a la imagen fiel de la compañía. En tal caso, habrá obligación de reformular las cuentas:

  • Si dichos hechos son excepcionales y tienen máxima relevancia en relación con la situación patrimonial de la empresa.

  • Y si afectan de forma muy significativa a la imagen fiel de la compañía.

A estos efectos, se consideran hechos excepcionales y relevantes en el ámbito patrimonial que afectan a la imagen fiel de la compañía si la junta decide liquidar la sociedad, si se ha perdido un cliente vital o una concesión administrativa de los cuales pueda depender la continuidad de la empresa o si se detecta un error o fraude que pueda tener un efecto muy significativo en las cifras del ejercicio recién cerrado.

En la actualidad, el aumento del coste de la energía —si tiene un peso muy elevado en la estructura de gastos de una empresa— o la escasez de materias primas a raíz de la guerra en Ucrania son hechos excepcionales que podrían justificar la reformulación de las cuentas.

Reformular las cuentas

Para reformular las cuentas, debe incluirse en la nueva memoria toda la información significativa sobre los hechos que han motivado la revisión y modificar las cifras allí donde incida la nueva situación (por ejemplo, incluyendo una provisión por gastos extraordinarios). Si la sociedad estuviera sujeta a auditoría, el auditor deberá emitir un nuevo informe sobre las cuentas reformuladas.

Es cierto que actuar de esta forma puede poner en alerta a sus proveedores. No obstante, el administrador debe cumplir con la normativa y seguir la máxima prudencia al formular las cuentas. Si no lo hace y después la empresa tiene dificultades, podría llegar a ser declarado responsable del pago de las deudas sociales.

Por el contrario, no se deben reformular cuentas si se detectan errores o inexactitudes sobre situaciones que ya existían en el momento de formularlas (errores que deben subsanarse en el ejercicio en el que se detecten). Tampoco por cambios de criterios contables que pueda decidir aplicar a partir de ahora (pues deberán indicarse en la memoria del ejercicio en el que se hayan empezado a aplicar). 

 

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